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Ideas para compartir: método para protección de las puntas de las armaduras en espera en muros de cimentación.

Muchas veces nos encontramos en las obras, que no se protegen las puntas de las armaduras en espera; por no gastar dinero en “setas”; porque las esperas son de pequeño setasdiámetro y no las colocan; porque se desprenden, o porque no son eficaces: “en la actualidad el empleo de piezas plásticas individuales (setas de protección) se encuentra implantado en las obras de construcción como un elemento de protección de las terminales de las armaduras de acero, no siendo en la mayoría de los casos, eficaz ante situaciones críticas, como caídas de trabajadores sobre las mismas”

Esto lo comento para que propongamos una solución simple y poco costosa:

setas-2

Que el ferrallista, al preparar las armaduras de espera las corte un poco más largas, unos 15 ó 20 cms. Este aumento de longitud no es costoso, teniendo en cuenta que casi siempre sobran despuntes o van excesos de longitud. Si ese exceso de longitud se dobla hacia adentro, como una patilla al interior, el riesgo disminuye. Para el ferrallista supone un poco mas de trabajo pero mejoramos la seguridad en lugar de dejar las puntas de las varillas como si fuesen los “cuernos de un toro”.

Si, además, esas patillas más largas las atamos, enfrentadas a la distancia conveniente, servirán de distanciadores y nos ahorraremos la colocación de éstos en la parte baja de las armaduras de los muros. Sólo habrá que tener en cuenta que las armaduras queden suficientemente separadas para que no se acumule el hormigón al verterlo y que pueda entrar el vibrador. Como ahora casi todo el mundo coloca parrillas de acero soldadas ese trabajo queda perfecto, siempre que no se olviden de los separadores para los encofrados de los muros…

Esa solución es suficiente para evitar en gran parte accidentes por pinchazos o cortes, puesto que, en caso de caída sobre ellos, la zona de contacto sería amplia y no las puntas peladas ni las rebabas originadas por la cizalla. Sería un golpe, no un punzonamiento. Para mayor seguridad convendría atar en la parte alta, en el pliegue del doblado, el redondo de reparto previsto.

Para pilares debemos seguir atando las puntas, que no estén sueltas, y doblar de esa manera uno o dos de los redondos a espera o colocar alguna seta, porque colocar las armaduras siguientes puede ser muy dificultoso según los estribos que lleven. En todo caso, el estribado puede estudiarse conjuntamente con los ferrallistas.

En Salamanca, diciembre de 2015

Autor:

Manuel Ángel Olivera Rebollo
Arquitecto Técnico colegiado en el COAAT Salamanca